domingo, 7 de mayo de 2017

Madre.


Fotografía de Pixabay :CC0

Una madre, es una madre,

y si le preguntas a una piedra
te callará sobre una roca,
si le preguntas a una roca
mirará un acantilado,
y si le preguntas a un acantilado,
te instará a un horizonte enfrentado,

a cuando la madre de todas las madres,
rompía aguas,
dando a luz; a todas las preguntas.

Pero si me preguntas a mí.

Te lloro,
porque me viene en alma,
porque me viene en el último adiós
que colgué de un inalámbrico,

porque me viene en la última vez que me llamo: Yackie,
o me llamo Nuca,

o me viene en mis manías,
en todas mis formas de ser,
en todo aquello que alguna vez provocaba tormenta en los días violetas.

Pero que hoy,
son el reflejo en un charco a mi paso.

Una madre tiene dios,
o dios es una madre, y no es mujer ni hombre,
es un sentimiento que se llora,
que te embriaga cuando crees que ya no te queda nada.

Pero siempre queda una madre,
aunque esté ausente en piel.

Pues en el frente del acantilado,
detrás de los cormoranes,
de dios,
y del horizonte.

Hay una madre,
tu madre,

y en este caso: mi MADRE.

viernes, 5 de mayo de 2017

Miraflores.

Fotografía de Pixabay: CC0


Hablemos de la primavera,
está del tiempo.

Ha llegado al parque Miraflores (bonito nombre),
con su paseo circular, rectangular, en linea,
en sentido opuesto a la brisa recta...,Según se ande.

Tiene un paseo lento y octogenario,

o por su calle de fuera, por sus manzanas, se puede correr y no llegar nunca.

Ha venido el parque a la primavera.

Un parque de barrio, de miradas al sol,
de mediodía en balanza.

Tiene olor a recuerdo, a olvidadas bufandas,

y unos pájaros descargados de plumaje
entran y salen por la alegria de la feria
que planea entre las mentes.

En su banco, el de la sombra a rayas,

descansa una lectura de nudo de corbata,
de abril en primavera.

sábado, 29 de abril de 2017

Veintinueve de abril



Se nos asoma a la espalda
como un gato hambriento al olor de la olla,
y la piel se suma a las palmas
que bailan tu imagen,

nuestra semejanza.

Viene abril en su veintinueve,
con un candelabro en la mano y unas llamas temblorosas como gotas del rocío
alumbrando esquinas en penumbra,
donde se sembró la vida,
la vez que nació el mundo contigo.

Añadiremos un palo de tiza con la suavidad del afecto,
siendo agradecidos a quien corresponda,
por el interés que muestra en este ramo de amor que nos saltea
acompañado por un camino libre de ortigas,
y un paisaje esperanzado y limpio, para caminar lejano.

Nunca quisiste más que la unión de nuestras manos:
Pues aquí las tienes, junto a un espejo de verdades de pasado y futuro
que nos repiten reales en este mes que se sonroja

de verte tan guapa, tan sencilla como un beso en la mejilla,
tan llena de ti, diferente a la indiferencia.

Este es el abril que nos gusta, en su veintinueve exacto,
el que nos coje por sorpresa y sin sobresaltos
trayéndote hasta nosotros, con tu corona de flores en plan primavera,
orgullosa de mirada y ojitos pintados.

Como a ti te gustan.


Zorionak Amatxo.

Maite Zaitugu.





jueves, 20 de abril de 2017

Primavera.

Fotografía de Pixabay: CC0


Persigo la rutina entre los pasos de hormigón,
la gente vuela a ras del suelo,
con la consigna de volver todas las mañanas
hasta el día que se acaben.

Éstas,
impasibles con su mobiliario urbano, aguardan su tarde.

Ataviadas con una primavera de mediados de abril,y un perfume cambiante al paso del viento.

Se escucha por el olfato la naturaleza pacífica de la estación,
huele a ganas de vida,
a sueño despierto, a ganas de verte...,
a niño pequeño.

Camino por el camino que me ha traído hasta aquí,
a pensar en ti, Reina mora,
a tu olor en mi camiseta, a relamerme los labios con el último beso en la puerta del ascensor,

que nos lleva a la rutina,

la que hoy camina en primavera.

viernes, 24 de marzo de 2017

Algo sobre ti.



Fotografía de pixabay: CC0


El otro día se me acercó un amigo
y como a dos palmos me dijo que me seguía,
que leía mi blog, qué si no podía tener a bien dedicarle algo,
unas humildes letras.

Qué quieres que diga Manuel,
quieres que hable del pasillo largo que nos une y nos separa
de como se pueden desprender endorfinas
en  las mismas entrañas de una fría fábrica de acero,
o prefieres que diga,
que me gusta como asustas vendavales
con tus botines de marca, tu colonia quince años más joven que la mía
y ese espejo amigo que no deja de mirarte.

Qué quieres que diga Manuel,
que te fumes la vida en dos caladas
que las cataratas son para bañarse en compañía
y que para cuando vengan a buscarte las canas
tienes que estar listo para escribir sobre el pergamino de la conciencia,
sin ningún temor.

Manuel, lo que yo sé de ti a la vista está,
estás en primavera, en cascarón de huevo,
y quiero decirte aquí, en mi humilde blog,
que estas son tus letras, el abrazo que te doy en medio del pasillo
que nos une y nos separa,
que hueles a colonía quince años más joven que la mía
y que como el Ave; Sevilla-Madrid
la vida, la vida pasa muy deprisa.

sábado, 11 de marzo de 2017

Dyane 6

Fotografia de Pixabay: CC0


Tengo apuntadas las noches
en las que viajé en tu Dyane6
por debajo de las sábanas.
Fue uno de tus coches,
uno de mis primeros sueños despierto,
el cual recuerdo con un inmenso cariño.
Juro que debajo de aquella franela
no había reyes, ni presidentes corruptos,
no había niños con la cara negra, ni aire con humos.
Sólo un niño sin carnet
por carreteras secundarias
que se perdían por un zigzagueante sueño sin precinto.
Me gustaba que fuera invierno (por eso del regocijo),
olor a chimenea y obstáculos salvables.
Conducía hasta que me vencía el sueño,
hasta aquel acantilado donde el vértigo te hacía cosquillas en los pies.
Nunca olvidaré la matrícula de mi primer sueño despierto: SS 2037 N,
como nunca olvidaré que tengo el mejor hermano mayor que se puede tener.


Te quiero Mikel.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Pase de jilgueros.


Imagen CCO

Y la vida me empuja a escribir sentimientos que me destrozan, pero sigue vuelta a vuelta, tan natural como el paso de los jilgueros. ¿Qué quién es Carmen?, el significado de persona noble y entrañable en el diccionario del alma.

 

Carmen, yo no quiero hablarte en pasado,
pues eso
sería dar la razón a la muerte, al olvido,
y nosotros hoy
caminamos por los pasos de este arcoiris de fina lluvia,
tristes como la niebla,
al encuentro de aquel primer abrazo.

Hemos visto muchas veces tambalearse los cimientos de la memoria.
Pero para ti, Carmen,
tenemos un hueco de algodón en el rincón de la inmortalidad del alma.

Allí donde la gente transparente de mirada,
amansa la calma.
Allí donde el último suspiro es la última pena,
la eterna alegría de una vida que nunca termina.

Hoy queremos delatarte,
decir que en tus brazos entra toda la bondad de una buena madre,
de una buena esposa, hermana, tía, amiga...,
y aunque no haga falta prometer, lo hacemos,
con la mano cerca del pecho,
prometemos llevarte siempre en las palabras amables,
en los buenos actos, en el amor verdadero.

Hay  recuerdos cariñosos en el fondo de los ojos
donde todos los veranos se presentan en la parcela de  Cabra,
y los niños hoy adultos, los adultos hoy más niños
te sujetan de la mano para no soltarte nunca.

Y en las tardes de verano, cuando el paso de jilgueros desenrede los silencios
encontrarnos en la punta de los vellos.

Cuando el frío de esta fina lluvia de pena nos abandone,
esperaremos con alegría el tiempo que dictamina nuestro paso por el suelo,
y nos reencuentre de nuevo, de otro modo, sin miedo,
como más libres.

No quiero hablar en pasado, pues para nosotros eres y serás, estás y estarás.

Hasta siempre Carmen.