jueves, 25 de agosto de 2016

Historia de amor

Imagen obtenida de Internet: CC0

En una pequeña esquina
de la casa, casi en ruinas
de una pobre lagartija,

había sudando una sombra.

En su centro bailaba un hombre
un tango desesperado
con las penas de la vida.


Mirando el traje del suelo
agarrado a su desdicha
vio acercarse en corto paso
una sombra estrecha y larga
de un helado de limón
con su cara Dulcinea.

Ese dulce tan amargo
le  hizo soltar aquel tango
por un alegre fandango.

La pequeña lagartija
con más sorpresa que ganas
se puso a tocar las palmas,
y las penas de la vida
empezaron a llorar
con aquella bonita estampa.

Se fundieron en pasión
y su amor es recordado
por el paso de los años.

Dos retoños lo confirman
y a aquella pequeña esquina,
la llamaron...

Sevilla.

domingo, 21 de agosto de 2016

Amor para dos cuerpos

Fotografia de Pixabay: CC0

Por qué se hace verdad el agua en tu cara,
por qué se hace  luz el día en tus ojos,
por qué baila despeinado entre tus dedos
el cansado minutero,
y vas y vienes al mismo tiempo.


Soy mezcla de plomo y agua de colonia.
Y tú,
boca de miel y sonrisa arroz con leche, 
plenitud en constante primavera.

La mar nos llega en caracolas,
el desierto en torres de extremidades, 
y el frío ártico conserva nuestros besos
que con mimo revivo en las cortas ausencias.

Tienes dos alturas, dos andares, 
y el pelo del color que quieres.

Yo soy plomo y agua de colonia,
y un día de cada día me agarro a tu inocencia
sintiéndome amor para dos cuerpos. 

Vuelo y repto por mis dos niñas,
voy por buen destino.

viernes, 19 de agosto de 2016

Norte

Fotografía de Pixabay: CC0

Hablan del norte 
como si fuera
neblina fría,
un verde prado
con muchos lagos
donde los rayos
cotizan caros.

Y yo lo pongo
allí en el río
en un verano de calor frío,
con los señuelos
entre mis manos
haciendo  viento
para el flequillo.

Hablar del norte
no es tan sencillo
pues a tus ojos
les falta brillo.

En sus montañas
reina la calma
y quien las mama
 de allí se enamora. 

Entre su gente
y media vuelta
a mi memoria,
tengo el recuerdo
  fijo en mis ojos
con el brillito
de quien lo ama.

martes, 16 de agosto de 2016

El libro de las ciruelas tibias


Foto propia de: El libro de las ciruelas tibias

Siento el sabor de frutos rojos bajando  por los barrancos, mientras en las inmediaciones de un bosque encantado espero a un amor de verano, joven e intenso, y a su vez amargo por su tiempo caduco. Un  revolotear de añoranzas me pica en los ojos.

A cada paso, quito y pongo tiempo en el almanaque que cuelga en mi interior, se me hunde la pisada en el musgo que separa vida y muerte. En las pausas soy roca, azúcar diluyéndose en el recuerdo, y mero espectador de lujo en el deshojar de versos.

Veo fuentes emanando pasos de cristal con zapatos de corcho, ante la atenta mirada del poeta que relentiza la imagen, pintando de azules los decorados.  Una hoguera baila al compás de una guitarra y un coro de voces, sobrevivientes de los vasos muertos a los pies del fuego.

Soy sentidor, camino a ciegas degustando versos, que como pompas explotan, salpicando el fino estado de desazón que separa cuerpo y alma. Veo rostros mojados con flequillos apartados con cuidado del ángulo de la mirada. Llueven los cielos azules.

Un violín atrapasures de las americas lejanas acerca los reclamos del poeta, hasta casi tener que retroceder y bracear defendiendo mi espacio.

Siento el sabor de frutos rojos bajando por los barrancos ,y El Libro de las ciruelas tibias me ha roto en pedazos.


cuando abro la puerta.


muchas veces
cuando me voy de casa
no apago la música

la dejo sonando

y hay caricias
de notas viajando
por todos los huecos

y toda ella
mi casa

se llena de magia
sabiéndose sola

íntima

desnuda

y cuando vuelvo
y abro la puerta 
sonríe
como hembra temblando
de ansias
después de haber hecho el amor. 

Jorge Novak Stojsic.

lunes, 15 de agosto de 2016

El prado.


fotografia de Pixabay: CC0

En el prado donde la hierba
se riega a gota de lágrima,
donde muchas de las piedras
llevan nombre con dos fechas,
allí donde los cipreses
separan el grano del trigo,
donde descansa la paz
y resucita el recuerdo.

Allí donde todos los versos
acaban bebiendo vino,
dejando espacios vacíos
para juntar risa y llanto,
allí donde van algunos
buscando sombra y guitarra,
mientras otros no descansan
vigilando sus espaldas.

En ese sitio divino
donde hay fantasmas y hadas,
descansa al sol, "el descanso"
de todas las almas blancas.

sábado, 13 de agosto de 2016

Te soñé.

Fuente imagen: Pixabay CC0


Te soñé por tener
las miradas al sol,
y en la plancha, al calor.
Las arrugas de piel
que vienen como flor
detrás de muchas tardes.

Ese saber de estar
con la tranquilidad,
mientras la brisa de mar
 entresaca el amor
cuando entrelazamos.

(No quieras entender
lo que puedo sentir
cuando estoy a tu lado).

Ese saber de estar
con la brisa de Mar,
las arrugas al sol,
y nuestra obra
en las manos.

Eso es felicidad,
y ya pueden cantar
lo que quieran de mal,
que lo nuestro mi amor
es un cuento techado.

Te soñé por tener
las miradas al sol,
y mi ser,
en un frasco pequeño.

viernes, 12 de agosto de 2016

Mañana de invierno


Fuente imagen: Pixabay CC0.



Se limpió la cara en el río,
peinó sus pestañas,
se sentó con paciencia en las nubes
hasta soltar todos los sueños,
sus manos frías
y el pelo al viento,
mirada gris,
humo en el aliento.

 Con el tiritar de su boca
se hizo un compás
para mover los pies,
intentando no mirar la hora
para no desesperar.

Su tiempo lo cuentan
los trinos de las copas,
los gritos de los niños
que entran en  las escuelas,
la sirena del recreo,
el bullicio de los autos.

Hasta que se va
detrás de las campanas
de misa de las doce.

Así vino la mañana aquel día de invierno.

martes, 9 de agosto de 2016

Paseo



Tolosa. Imagen de wikimedia. CC0

En las esquinas, donde se parten las sombras, guardo un aire que me desatasca el aliento. No puedo prescindir de mí, del barro de mis zapatos, ni del surco de mi paso. Los días pasan a vueltas, y mi ser es calma al saber que todo es, como lo dejé. Hasta los abrazos parecen los de cuando niños nos vimos por vez primera, invitándonos a ser conocidos para todo el devenir.

Paso entre los recuerdos que me trae todo, mis niñas me dicen que algo ha cambiado. Es verdad. Ya no soy solo, y comparto entre sonrisas la dicha de sentirme parte de lo que me rodea.

Sé que la distancia solo es eso, distancia. Que por muy lejos que me quiera ir, siempre tendré aquí las sombras partidas guardándome los pasos por aceras renovadas, y árboles llenos de marrón y verde.

La cruz vigila inmóvil desde Uzturre que todo pase en armonía, tiene brazos de hormigón armado y un mirar lleno de secretos. Las horas pasan en minutos, los minutos en segundos, y mi vida, en un paseo por Tolosa.

Agarro la cintura de una melena morena que me mira cómplice. Acaricia mis alas  y me suelta a volar.

domingo, 7 de agosto de 2016

A veces


A veces,
en el bostezo
del nudo que ata
el sentido a la vida,
en la lluvia de serpentinas,
en el correr por el alambre,
en las gárgaras de mariposas,
vienes tú.

En tu andar diferente,
con tus ojos limpios de tierra
a posarte en mi garganta,
y cerrar
el trozo que resta.

Me enseñas lo que soy,
lo que tengo,
lo que valgo...
mientras humedeces la razón
de quien te siente.

A veces,
y digo a veces,
cierras el gas al mundo
y en tu boca florece
la sencillez sin fisuras
del amor.

Que lo es todo.

sábado, 6 de agosto de 2016

Sueño y río.

 
 


Yo sé de bosques frondosos que cuelan luces, dejando caer estiradas luciérnagas sembrando suelos de vida. Sé de mares a los pies de precipicios y sus resacas de espuma, de silbidos silenciosos por el foro interno paseando por encima de la piel. Sé de amores que matan y de otros que mueren, de lunas mutantes que vigilan la noche. 

Pero también sé de historias como esta. Una amistad  pura entre un sueño y un río.



Parece ser que te fuiste sin poderte despedir de la vida, con el aire en los pulmones y la curiosidad levantando la mano. Te fuiste en la juventud, con la piel casi transparente y los ojos salvajes.

Pero yo te he visto muchas veces, vives en un cuerpo grande, norteño, tienes el pelo largo entre el rubio y el castaño, voz profunda, y un acento costero gipuzkoano que te delata. Eres áspero en apariencia y suave al roce. Ladras, ladras mucho pero no muerdes. Vives en un corazón que te lleva en lo alto.

Cada vez que te veo en su boca, le tiembla el parpadeo, traga saliva y coge suavemente tu imagen  metida en el marco que comanda su hogar. Sé que te llamas Amets, como él ha llamado a su hijo en tu memoria, que eras y serás su mejor amigo, y que eres su sueño y él es tu río.

La vida muchas veces no es justa, pero  la amistad de verdad, de profundas raíces de regaliz, vive por siempre, burlándose de la muerte.

Ibai eta Amets lagunak betirako.

martes, 2 de agosto de 2016

Hombre de Paz



Cuelgo la algarabía donde no moleste,
pintando de transparentes salvajes
el dulce salado que va y viene
en cascadas horizontales.
Es sencillo
con un sol, una cerilla,
los ojos amontonados allí a lo lejos,
cubriendonos de desierto.
Nos crepitan las pestañas,
nos humea la mirada
al comernos con las manos
los momentos.

Vengo a verte hombre de paz
y te he encontrado
en el vaivén salvaje,
en la cascada de sal
que da sabor a estas letras,
en el pelo arenoso
de la infancia más pura,
te he encontrado hombre de paz.

En el verano.

Donde el tiempo se va despacio, 
cansado,
muy disfrutado,
y el regocijo asa sardinas
en una hoguera de paz y señales de humo.