lunes, 15 de agosto de 2016

El prado.


fotografia de Pixabay: CC0

En el prado donde la hierba
se riega a gota de lágrima,
donde muchas de las piedras
llevan nombre con dos fechas,
allí donde los cipreses
separan el grano del trigo,
donde descansa la paz
y resucita el recuerdo.

Allí donde todos los versos
acaban bebiendo vino,
dejando espacios vacíos
para juntar risa y llanto,
allí donde van algunos
buscando sombra y guitarra,
mientras otros no descansan
vigilando sus espaldas.

En ese sitio divino
donde hay fantasmas y hadas,
descansa al sol, "el descanso"
de todas las almas blancas.

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