martes, 9 de agosto de 2016

Paseo



Tolosa. Imagen de wikimedia. CC0

En las esquinas, donde se parten las sombras, guardo un aire que me desatasca el aliento. No puedo prescindir de mí, del barro de mis zapatos, ni del surco de mi paso. Los días pasan a vueltas, y mi ser es calma al saber que todo es, como lo dejé. Hasta los abrazos parecen los de cuando niños nos vimos por vez primera, invitándonos a ser conocidos para todo el devenir.

Paso entre los recuerdos que me trae todo, mis niñas me dicen que algo ha cambiado. Es verdad. Ya no soy solo, y comparto entre sonrisas la dicha de sentirme parte de lo que me rodea.

Sé que la distancia solo es eso, distancia. Que por muy lejos que me quiera ir, siempre tendré aquí las sombras partidas guardándome los pasos por aceras renovadas, y árboles llenos de marrón y verde.

La cruz vigila inmóvil desde Uzturre que todo pase en armonía, tiene brazos de hormigón armado y un mirar lleno de secretos. Las horas pasan en minutos, los minutos en segundos, y mi vida, en un paseo por Tolosa.

Agarro la cintura de una melena morena que me mira cómplice. Acaricia mis alas  y me suelta a volar.

4 comentarios:

  1. Gracias Tite. Es muy especial para mí esta entrada.

    Me alegra que te guste. Un besote

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  2. Imaginé y me adentré en ese paseo, vigilandoos desde una escondida esquina, y...que bonito veros, sois una Gran hermosa familia.

    P,D:
    Que bello es nuestro norte, compañero.

    Besos.

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  3. Es facil adentrarse en el paseo porque es muy real, como mi vida misma. El norte? que te voy a decir...

    Muxu.

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