domingo, 18 de septiembre de 2016

Desde la ventana

Fuente de imagen: Pixabay

Debajo de nuestra torre de pisos,
está el colegio de mi hija mayor,
al que acude sin faltar cada día del curso escolar.
Desde la ventana del piso once donde vivimos
se ve perfectamente el colegio, y de vez en cuando,
los días que me sopla el otoño,
anhelo con la suavidad del jabón (Expresión que cojo prestada a Maribel Montero),
el día en que mi pequeña también acuda al mismo colegio.
Y a eso de las ocho y cincuenta de la mañana,
en un momento perfecto para ello,
prepararlas para que vayan, acompañadas de alguien que no sea yo.
Anudarlas  de la mano como gomitas del pelo,
y colgar de sus frágiles espaldas las pequeñas princesas hechas mochila.
Entonces correré a la ventana, apartaré la cortina,
y sujetaré despacio la respiración hasta verlas pasar.
Será mágico,
lo sé.

4 comentarios:

  1. Me encantó la expresión de, anudarlas de la mano como gomitas de pelo...ainsss querido Fabián, recordé cuándo, a mis dos princesas las acicalaba poniéndolas como dos nubes de caramelo (no hace más que apenas unos pocos años) y las llevaba con orgullo de la mano al cole y tras los barrotes, siempre me quedaba esa pequeña melancolía de dejarlas.

    Que años de tanto trabajo y que maravillosos, los extrañó...

    (Suspiré hoy)

    Un beso, Fabián.

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    1. Así es Yayone. Eres la segunda persona que dice lo de la expresión, se ve que llega. Sí, son años de mucho trabajo y dedicación, pero también de mucha recompensa y satisfacción.

      Un beso.

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  2. Llegó a tu refugio, desde la guarida de Yayone.
    Reconozco que el título de tu blog me atrajo, cómo también tu escrito.
    Pura ternura, felicidades

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    1. Bienvenida seas Ino. Mi refugio es tu refugio, vuestro refugio. Gracias por la parte que me toca.

      Hasta pronto

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