miércoles, 30 de noviembre de 2016

Amaroz K.E

Fotografía de Pixabay: CC0


La noche ha sido sin luna, y sin duda, ha sido la noche más noche, debajo de las mantas un inquieto despeinado, y más debajo todavía, bajo la puerta; la luz que invita a saltar a la vida. 

Sólo hay algo que me gusta más que mi propia infancia, y es mi propia infancia en sabado; el día que se juega uno de los partidos más importantes en el campeonato de mi barrio: Amaroz K.E - Arsenal elkartea. 

Seguro que detrás de esa puerta hay una madre que no descansa, tendrá los ojos en chiribitas por la cafeína, y la radio en un volumen casi irrisorio para no molestar. Querrá que le haga algún recado en esta mañana de sábado, y mira que sabe lo que me molesta perder mi exquisito tiempo con cosas triviales. 

En fin, tengo que idear algo para volar hasta la barandilla amarilla, hasta la fila más primera de todas. Mi madre no comprende estas cosas, siempre está perdiendo el tiempo en la cocina y limpiando la casa. Pobrecilla, no sabe lo que se pierde. Hoy juega el Amaroz K.E

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