sábado, 12 de noviembre de 2016

Humo

Fotografía de Pixabay: CC0

Eramos humo, mientras por nuestros dedos resbalaban las caricias a las tardes sombrías de aquel callejón. Las corrientes entraban y salían a desempolvar las conversaciones, a cambiar las canciones que amenizaban la tarde. Autopistas de testosterona y sueños de ojos abiertos. Eramos humo del fantasma que seguramente nadie ha conseguido ser. Tres callejones más allá, donde te espera la vida cuando quieres deambular, había un puesto de normalidad que nos resto la diferencia,  y nos dejó en lo que somos: carne y alma del recuerdo entrañable que nos descuelga por los ojos al echar la vista atrás. Hoy por hoy, todavía me veo en los ojos y en las frases de mi sobrino adolescente y pienso que nunca un tiempo pasado fue mejor. Siempre serán mis recuerdos uno de mis presentes más preciados. Los guardo junto a las sonrisas de mis niñas los días que tengo todo por vivir.


P.d. Este texto está especialmente dedicado a mi amiga Karmele Muñoa Arrigain, porque siempre ha sido fiel a mis letritas, y tenía yo muchas ganas de dedicarle algo.

Un beso Karmele.

2 comentarios:

  1. Ciertamente ningún tiempo atrás fue mejor, querido, y sí, aún nos queda mucho y bonito por pasar y que nos venga, yo por lo menos, así lo espero también.

    Tu amiga Karmele estará muy agradecida con estas hermosas letras.

    Muxu haundi bat, Fabián.

    Múa!!!

    ResponderEliminar