sábado, 21 de enero de 2017

Mi pequeña Maitena.


Fotografía de Pixabay: CC0

Para mi niña Maitena, que hoy cumple otro enero, y ya lleva tres. Porque fue un día de invierno, tal como hoy, cuando decidió salir a este mundo falto de inocencia como la suya, a completar nuestra familia.



Quiero desplegar los pasillos,
partirlos con rayos de gala del mejor sol que encuentre
y dejarte venir a risa suelta.
Han pasado tres inviernos y un suspiro
desde que tu abuela, tu dulce abuela,
predijo ante todos los asombros de aquella habitación blanca
que serías rubia como el trigo,
trigo, y cascada en el alma de amor en flor.

Cumples otro enero,

y los campos de paz que alcanzo
cuando me pierdo en tu remanso,
son el amor que te siento, pequeña.
El que guardo en galaxias,
al lado de todos los  dioses que quieran existir.

Planchas las arrugas de mi piel cuando soplas tus velas,
y me enamoro más y más fuerte, de tu madre, de la vida,
y me viene como siempre,
cuando estoy en los remansos de los campos de tu trigo,
la caricia del fantasma: felicidad,
felicidad se llama.

Quiero que cumplas el sencillo deseo de salir corriendo a campo abierto
con toda la inocencia que te alcance con  tus tres años,
y vivas en menta Maitena, en menta fresca.

Felicidades pequeña, zorionak Maitena.

Te quiero tanto, porque menos no puedo.

Papi.

3 comentarios:

  1. Si de antemano la palabra -padre- es contundente, máximo cuando el que lo es muestra la sensibilidad que significa serlo.

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  2. Ohhh que maravillosa, tierna y dulce y amorosa y de todo!entrada, querido, mis felicitaciones a esa hermosura y preciosidad, y a ti, su aitatxu, (y a la amatxu), por brindarle tan bellas letras.

    Cuidala, son nuestro mayor tesoro y logro, que ésta existencia nos ha dado el bien de ser padres.

    Un fuerte beso, a ambos, querido Fabián.

    Muxus!!! Ta zorionak!!!

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  3. conmovedor refugio de ternura, felicidades

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