miércoles, 25 de enero de 2017

Sirenas.

Fotografía de Pixabay: CC0

 

Para mi amigo Jesús.

 

Llega la noche a Sevilla, con sus carmines negros, gatos pardos, y sombras sobre sombras. En los callejones los ecos se hacen insoportables, retumban los ladridos que buscan a los perros, testigos de todo lo que no se ve. En este desierto de sonidos y de luz, hay gente con nombre, apellidos, madres, hijos, esposas... que asaltan las sombras detrás del delito, mientras más de un millón de paraísos descansan con la fuerza con que cierra la persiana. Dicen que la luna cuando es llena, es porque no respira. Los ángeles duermen , tienen los pies pequeños y las uñas llenas de plastilina, no habitan en los cielos aunque de cielo parecen sus ojos. Mientras, en las calles patrullan los valientes, al otro lado de los números que se marcan para proteger a los ángeles. No siempre fue tan fácil sentirse a salvo, y sin embargo yo me pregunto; ¿Quién protege al que protege?, de sus noches sin dormir.

1 comentario:

  1. Que sentidas palabras para un amigo, me gustaron mucho las metáforas que usaste, querido, con connotaciones lingüísticas muy frescas.
    Pensé en la última frase, de la cual me pregunté yo también, quién protege a quien protege, está claro qué algún ángel que vela por ellos, aunque los mismos ángeles son ellos cuando salvan a las personas exponiendo sus apreciadas vidas.

    Muy hermoso, Fabián.

    Muxus, bihotza.:-)

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