sábado, 29 de abril de 2017

Veintinueve de abril



Se nos asoma a la espalda
como un gato hambriento al olor de la olla,
y la piel se suma a las palmas
que bailan tu imagen,

nuestra semejanza.

Viene abril en su veintinueve,
con un candelabro en la mano y unas llamas temblorosas como gotas del rocío
alumbrando esquinas en penumbra,
donde se sembró la vida,
la vez que nació el mundo contigo.

Añadiremos un palo de tiza con la suavidad del afecto,
siendo agradecidos a quien corresponda,
por el interés que muestra en este ramo de amor que nos saltea
acompañado por un camino libre de ortigas,
y un paisaje esperanzado y limpio, para caminar lejano.

Nunca quisiste más que la unión de nuestras manos:
Pues aquí las tienes, junto a un espejo de verdades de pasado y futuro
que nos repiten reales en este mes que se sonroja

de verte tan guapa, tan sencilla como un beso en la mejilla,
tan llena de ti, diferente a la indiferencia.

Este es el abril que nos gusta, en su veintinueve exacto,
el que nos coje por sorpresa y sin sobresaltos
trayéndote hasta nosotros, con tu corona de flores en plan primavera,
orgullosa de mirada y ojitos pintados.

Como a ti te gustan.


Zorionak Amatxo.

Maite Zaitugu.





jueves, 20 de abril de 2017

Primavera.

Fotografía de Pixabay: CC0


Persigo la rutina entre los pasos de hormigón,
la gente vuela a ras del suelo,
con la consigna de volver todas las mañanas
hasta el día que se acaben.

Éstas,
impasibles con su mobiliario urbano, aguardan su tarde.

Ataviadas con una primavera de mediados de abril,y un perfume cambiante al paso del viento.

Se escucha por el olfato la naturaleza pacífica de la estación,
huele a ganas de vida,
a sueño despierto, a ganas de verte...,
a niño pequeño.

Camino por el camino que me ha traído hasta aquí,
a pensar en ti, Reina mora,
a tu olor en mi camiseta, a relamerme los labios con el último beso en la puerta del ascensor,

que nos lleva a la rutina,

la que hoy camina en primavera.