sábado, 3 de junio de 2017

Tres de junio



Fotografía de Pixabay; CC0

 

 

Porque la vida me sorprendió contigo, regalándome todo hasta acercarme a ti.

Para empezar de nuevo, sin renunciar a nada.

 


Hay un pajarito con su miel de pico
en mi ventana piando.

Me sopla en el ombligo el sentir,

el querer que gasto

                              para  contigo.

Me canta que te quiera, como si yo no lo supiera.

Que te quiera de cintura para dentro,
por donde asoman sin vergüenza
los colores del amor.

Con la que su inocente mezcla
te nació fresca,
en semejanza y tono al agua cristalina.

El día que yo supe,  sin siquiera ser,

                                         que tenía que intentarlo.


Aquí estoy, 
en la borrachera de la vida, 
en esa flojera de ojos que me tambalea,
en ese redoble palpitante que se arranca cuando te piensa y te encuentra,

sentada en la verdad,

sujetando con estilo el estilo.

Aquí estoy,

con una piel de pico de pájaro
con saber a miel.

Sin saber lo que digo. 

Llevándome bandolero lo mejor que tengo
hasta el tejado donde te cito, 
donde se hace pardo el resto en tu presencia.

Y me haces loco,
con ese juego de palabras que te callas 
y derramas por mi ser con la mirada.


Aquí,
con el plan de juntos deshacernos,

en este amor de vitrina,

de manual, 

sencillo como un buen beso de vino
a los pies de la Torre Eiffel (que nunca dejaré de prometerte),

descorchándonos la boca,
junio a junio,
tres a tres.


Hay un pajarito con su miel de pico

piando en mi ventana: Felicidades Reina Mora.

Te quiero tanto, porque menos no puedo.


Tu bandolero