viernes, 28 de julio de 2017

David

Fotografía de: Pixabay.

Si como hombre pudiera extinguir la estupidez,
si pudiera explicar la vida en un solo gesto,
lo haría.

Como haría también aprender a decir basta
cuando rompo el espejo con un grito de furia absurdo y sin nombre.

Con pies y aliento,
un tener de quien escucha y apaga la luz cuando el telón cierra,
una avenida para ir y venir por el verano
cubriendo los pies de arena recién horneada,
debería de sobrarnos.

Si pudiera, solo si pudiera,
te daba David una parte de mí
para que tú también pudieras borrar la estupidez de las personas balbuceando vivir.

Vamos con todo y más, 
aunque dudamos llegar a la sinceridad del alma, por el sonar del mar en una simple caracola.

Vivir con el amor enquistado en la boca del estómago, poder saltar, poder correr, poder reír, poder llorar.
Vivir es la prolongación de tus ojos
en el horizonte que marcan tus pestañas,
entender solo lo que merece la pena.

Cómo contar al mundo lo que he visto en las manos de tus padres,
cuando te llaman guapo 
con la boca de un verso en silencio,
levantando la estructura inquebrantable  del amor.

En el aire se levantan las armas cada aurora,
las personas, unas detrás de otras,
olvidan el significado figurado del aire,
para perder su tiempo con castillos levitantes.

Mientras tú, David, 
te aferras al Levante de los molinos
que girando reparten cobijo
en el corazón de tus progenitores.

Después de todo nos quedará el absurdo 
de seguir muriendo sin entender la vida,
mientras en tus ojos entran todas las soluciones.

martes, 25 de julio de 2017

DESPUÉS DE TODO.

Fotografía de: Pixabay.



Un momento exacto, 
una alegria que se abre como la verja que os vio entrar,
y os ha visto salir tres años más tarde resumidos en dos momentos, 
el último y el primero.
 
El tren es un suspiro, 
un aliento jadeante en el patio del colegio,
una cadena de mañanas en estaciones salteadas
por un correr de padres,
en el corredor del buenos días y hasta mañana.

Habéis ido creciendo, 
palmo a palmo, 
carrera a carrera, 
juego a juego, 
pregunta a pregunta,
hasta haceros sin remedio menos niños sobre niños, 

hasta llegar a sentir y comprender la buena práctica de la amistad,
hasta querer y requerer día tras día,
correr hasta una clase de veinticuatro nombres y apellidos.

Tenéis el orgullo por el árbol genealógico de cada uno de vosotros.
Habéis aprendido a respetar,
a sumar, a restar, a leer, a contar, 
a que el patio puede ser un gran campo de fútbol,
un castillo encantado,
o una casita de princesas.

Habéis aprendido a enfadaros y a perdonaros, 
a que la lectura de las cosas puede ser muy relativa, 
que hay que ayudar al débil,
al más desfavorecido, 
que todas las gracias no siempre tienen gracia,
y que la madre naturaleza hace milagros convirtiendo en flor un simple 
chícharo.

Habéis entendido que el tren de los alimentos, además de divertido es 
saludable, como saludables son los abrazos y decir te quiero, 
que en el mundo está Sevilla, Egipto, y Constantinopla,
que en la palma de un beso entra toda la felicidad que hace falta,
y que de aquí en adelante, sin vosotros saberlo, habéis emprendido un viaje,
el viaje de la vida.

Nosotros como padres os damos las gracias por todo,
pues ha sido muy saludable el camino.

Muy bonito veros salir con ganas,
de volver a veros. 
Año tras año.