martes, 25 de julio de 2017

DESPUÉS DE TODO.

Fotografía de: Pixabay.



Un momento exacto, 
una alegria que se abre como la verja que os vio entrar,
y os ha visto salir tres años más tarde resumidos en dos momentos, 
el último y el primero.
 
El tren es un suspiro, 
un aliento jadeante en el patio del colegio,
una cadena de mañanas en estaciones salteadas
por un correr de padres,
en el corredor del buenos días y hasta mañana.

Habéis ido creciendo, 
palmo a palmo, 
carrera a carrera, 
juego a juego, 
pregunta a pregunta,
hasta haceros sin remedio menos niños sobre niños, 

hasta llegar a sentir y comprender la buena práctica de la amistad,
hasta querer y requerer día tras día,
correr hasta una clase de veinticuatro nombres y apellidos.

Tenéis el orgullo por el árbol genealógico de cada uno de vosotros.
Habéis aprendido a respetar,
a sumar, a restar, a leer, a contar, 
a que el patio puede ser un gran campo de fútbol,
un castillo encantado,
o una casita de princesas.

Habéis aprendido a enfadaros y a perdonaros, 
a que la lectura de las cosas puede ser muy relativa, 
que hay que ayudar al débil,
al más desfavorecido, 
que todas las gracias no siempre tienen gracia,
y que la madre naturaleza hace milagros convirtiendo en flor un simple 
chícharo.

Habéis entendido que el tren de los alimentos, además de divertido es 
saludable, como saludables son los abrazos y decir te quiero, 
que en el mundo está Sevilla, Egipto, y Constantinopla,
que en la palma de un beso entra toda la felicidad que hace falta,
y que de aquí en adelante, sin vosotros saberlo, habéis emprendido un viaje,
el viaje de la vida.

Nosotros como padres os damos las gracias por todo,
pues ha sido muy saludable el camino.

Muy bonito veros salir con ganas,
de volver a veros. 
Año tras año.

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