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| Fotografía propiedad de: Monica Arellano-Ongpin |
Que sencilla es
cuando viene a mirar despacio,
cuando viene a mirar despacio,
a parar con su fría mano
el aliento roto,
acariciando sin ruido el pelo cardado,
desordenado,
de un cuerpo que pesca
ya muy pocos sueños.
ya muy pocos sueños.
Y lo destiende despacio
bajandolo del rojo al azul,
dejando la piel con sus cien aros de árbol,
dejando la piel con sus cien aros de árbol,
y el olor a jazmín del suavizante.
Que sencilla es
en su esencia más pura,
sin sobresaltos,
como natural,
en su esencia más pura,
sin sobresaltos,
como natural,
después de una vida
llena de vida.

Así de sencilla es la vida si atendemos a lo básico, y sin sobresaltos, como tú dices. Ojalá fuéramos más conscientes y nos dejáramos llevar por ese caudal que puede ser remanso o agua brava.
ResponderEliminarGracias por recordárnoslo con tus letras, Fabian
Abrazos
De nada Maribel. La vida como la muerte debe de ser natural y entendida desde esa perspectiva.
EliminarUn beso
De nada Maribel. La vida como la muerte debe de ser natural y entendida desde esa perspectiva.
EliminarUn beso
Fue tan sencillo leerte y sin embargo fue el contenido tan profundo a la vez, que sentí un pellizco por dentro, es tan bella y tan dura...
ResponderEliminarHoy tu poema, querido, me hizo divagar.
Muy hermoso, mucho.
Un beso, Fabián.
Como el caer de una hoja del árbol.
EliminarGracias Yayone
Un besote
Como el caer de una hoja del árbol.
EliminarGracias Yayone
Un besote