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| Fotografia de Pixabay: CC0 |
Hay aire, gaviotas en las esquinas y millones de estatuas de sal diluídas en este camino que nos separa. Fuiste la sorpresa de un día agradable, como un regalo que no te esperas que te hagan y recuerdas siempre con la dulzura de la miel.
Sé que no te esperas esta carta, ni yo tenía claro cuando te la iba
a escribir, desde que escribo cositas tengo un montón de proyectos
sin fecha a los que voy dando vida cuando menos me lo espero, y éste es
el tuyo, el nuestro.
Poeta me llamas, cuando quieres llegarme hondo, y
creo que vas a tener que dejar de hacerlo pues me vas a atravesar. Yo,
desde esta orilla meto mensajes en botellas y las lanzo a la distancia
que nos separa, con la esperanza de que recibas la esencia que meto en
ella.
Quiero que sepas Walter que me gustaría saber cuál es el olor de
tus abrazos, cuál es la emisora que te acompaña siempre, o si eres más
de té o café, conocer a tu familia, a tu mascota -si la tienes-, y si
pudiera ser, tambien me gustaria acompañarte a un partido de River que sé que es tu
pasión. De momento, anotaré todo en mi carta para los Reyes, soy mayor
para saber quienes son los Reyes, pero también sé que los deseos de
verdad, los que dicta el corazón y no se compran con dinero, se escriben
directamente en la brisa de los anhelos, donde los hilos invisibles que
una vez nos unieron puedan tener a bien completar el truco y hacernos
uno.
Te imagino en tu vida, transportando prisas por las carreteras
que nunca llegan a ningún lugar, cantando Silvio con el corazón y dando
ánimo a quien entre en tu mundo de cuatro ruedas y luz verde, sin esperar
nada a cambio, dándote por pagado con una buena sonrisa. Las pistas me las dan las imágenes, tus actos y comentarios, y sobre todo me las da Silvio, tu gran Silvio Rodríguez. Eres un hombre Roble, curtido en la vida, que tiene la textura de un grito al aire y la robustez de los pies en un suelo libre.
Seguro que
después de la jornada, la gente que te disfruta te recibe entre
algodones, pues gente como tú, Walter Ibarra, no abunda, y yo tengo la
gran suerte de tenerte como amigo.
Recibe el abrazo de un amigo que sin haberte visto nunca te siente muy dentro, como el corazón de un elefante.
Atentamente: Fabián Aiceburu Zabaleta.

Disculpa, Fabián, acabé de leer el blogs de otro compañero cuando te hice aquí el comentario y creo que puse su nombre en vez del tuyo.
ResponderEliminarAhhh!!! un error terrible, espero me perdones si fue así, acabo de darme cuenta.
Disculpa mí torpeza.
Un beso enorme, Fabián.
Jolin qué mal, cachis!
jajjajajajajaja. No te preocupes Yayone, y por dios no te disculpes. Entiendo que estabas en tu tour por los blogs y te has liado. El otro comentario lo dejo bajo llave.
ResponderEliminarEguberri on Yayone. Ta lasai eon hai. Muxuss
escritor:
ResponderEliminarlo mejor del mundo para Ud
Me encanta leerte
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